Juguetes eróticos: ¿los usamos o los ignoramos?
En el universo de los juguetes eróticos o sexuales, ninguno de ellos está diseñado para una persona en particular. Todos existen por alguna razón, pero la certeza es que están haciendo a las personas más felices en la intimidad. Estos son como los colores, siempre se encuentra el que se adapte a la perfección, a su gusto y expectativas. En la lúdica sexual el abanico de opciones es tan amplio que, si uno lo quisiera, podría vivir, día tras día, una nueva y fascinante experiencia. Es miope reducir estos accesorios a un simple dildo.
A diferencia de lo que algunos abúlicos sexuales creen, no es un tema de moral que trasnoche a sus usuarios. En estos tiempos -de tantos inhibidores sexuales-, los juguetes eróticos deben dejar de ser un tema tabú. Tener uno de estos accesorios o asistir a un “Sex Shop” se debe convertir en algo tan normal como ir a la tienda de la esquina.
Es tal la obstinación, de algunas personas, frente a la ortodoxa moral sexual, que se limitan el derecho al goce por no permitirse la curiosidad de una de estas ayudas sexuales, cuando las fronteras para el placer no deben existir. La gente de hoy está pidiendo a gritos recurrir a todo tipo de ayudas para repotenciar su sexualidad, ya no quieren viejas e infructuosas recetas que le devuelvan las ganas.
Los juguetes sexuales ofrecen todo un mundo de opciones y alternativas lúdicas, para disfrutarse solo o en pareja. Se constituyen en el más discreto, provocativo, seductor y perfecto complemento para lograr el placer de diferentes formas y maneras. Los años del “misionero” pasaron a la historia, y la afinidad de las personas por la sexualidad reproductiva ha caído al más bajo nivel de práctica.
Si usted como ser sexuado y sexual, sigue aceptando la anafrodisia de la rutina como una manera “normal” de vivir el placer sexual, solo usted mismo es responsable de su desazón, no tiene derecho a señalar a nadie más de la omisión, porque las ayudas sexuales están ahí a la mano.
Los juguetes eróticos son un impulso para mejorar las relaciones sexuales, ya que aumentan el gozo y facilitan explorar y descubrir nuevas técnicas para dar y recibir placer. Nadie se debe quedar en la ineptitud que la anhedonia, de su propia monotonía sexual, les imprime a los encuentros sexuales. Es apremiante dejar atrás el pensamiento obtuso del “ayatola criollo”.
Si una persona busca explorar su mapa erógeno, sabe que cuenta con los juguetes eróticos. Sus características coloridas, suaves, tiernas, etc., indican que el pecado no está en usarlos, sino en dejarlos pasar sin haber probado. A la hora del sexo no se arrepienta de lo que hace, sino de lo que no hace. Puesto que el viacrucis de una pobre sexualidad radica, en parte, en no ponerle picante a las relaciones sexuales.

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