Estas eco-bolsas se transforman en agua al llegar al mar
Avani,
una empresa social con sede en Bali, ha realizado un fabuloso producto que
viene a cambiar el impacto que pueden tener las bolsas de plástico en nuestro
ecosistema. Esta compañía indonesia, desarrolló con el almidón de la raíz de
yuca (que abunda en el país) y resina natural, bolsas de apariencia plástica
que se disuelven en el mar, descomponiéndose en dióxido de carbono y agua,
sin dejar ningún residuo tóxico.
Estas revolucionarias
bolsas, parten de la campaña de la empresa llamada I am not plastic ("No
soy de plástico") que son biodegradables, pueden ser utilizadas como
compost, reciclables y disolventes, incluso lo suficientemente seguras como
para ser bebidas. Así lo demostró Kevin Kumala, biólogo y fundador de la
compañía en un video en el cual bebía el agua donde se disolvía la bolsa.
"El
mensaje que pretendía lanzar es que una bolsa de bioplástico es tan inofensiva
que hasta un ser humano la puede consumir. Por lo que si reemplaza a las bolsas
de plástico convencional podríamos salvar la vida de millones de animales
marinos", indicó Kumala.
Luego de
vivir durante muchos años en los Estados Unidos, volvió a su Indonesia natal y
vio a su isla tan contaminada que decidió buscar una solución. Considerando que
ya era "demasiado tarde para cambiar nuestros hábitos" de dependencia
al plástico, centró sus esfuerzos en encontrar un reemplazo al material que sea
igual de resistente, pero que no fuese dañino al ambiente o el reino animal. Durante
su proceso, pudo reutilizar la misma maquinaria que es utilizada para la
fabricación de las de petróleo.
Las bolsas, que visualmente y al tacto son muy parecidas a las comunes, cuando acaban en el mar u océano terminan convirtiéndose en agua y alimento para los peces, así como compost, en menos de 100 días. Su precio es de 5 centavos de dólar, un poco mayor al de las bolsas tradicionales, sin embargo, aportan un beneficio incalculable para la conservación del ambiente.
Datos
impactantes
De 1950 a
la actualidad se produjeron 9 mil millones de toneladas de plástico de las
cuales solo 2 mil millones de toneladas están en uso. ¿El resto?: disperso por
todo el mundo en formato basura, según un estudio reciente realizado por la
Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
El
plástico es en el planeta, definitivamente, una plaga reproducida por el
humano, que no la puede ni sabe controlar. Obstruye y contamina ríos, mares y
océanos, se aloja en el estómago de animales y produce daños irreversibles en
la biodiversidad, ya que puede tardar más de mil años hasta degradarse.
Iniciativas como la desarrollada por Kumala, no solo genera fuentes de empleo, sino que permite preservar a nuestro preciado ambiente.
La empresa indonesia también produce otros utensilios ecológicos como vasos térmicos, cubiertos y recipientes de comida. Las bolsas, sin embargo, fueron su producto más exitoso teniendo en cuenta que al terminar en el océano no se convierten en un arma letal para los peces, sino en agua y comida.


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